Discgolfeando y de campos, verano 2020: Klæbu, un proyecto innovador


La catedral de Nidaros
El verano 2020 es diferente para todo el mundo y no lo es menos para nosotros. Por primera vez en dieciséis años no vamos a viajar a España en nuestras vacaciones. Con la Pandemia del Covid-19 encima y restricciones de viajes y vuelos, nuestra alternativa ha sido la de viajar en Noruega. Una oportunidad para que Ben y Dani conozcan un poco más su propio país, ya que desde su nacimiento, sus veranos han transcurrido exclusivamente en España, y conocen mejor mi país que el suyo. Hemos decidido visitar la zona del centro y oeste de Noruega y la primera etapa ha tenido como destino la ciudad de Trondheim.


Hemos viajado en coche, con calma y parando en algún que otro lugar, disfrutando de la naturaleza noruega que es verdaderamente impresionante.

Hemos hecho una parada en Røros, un pueblo minero que data de 1644, muy conocido y de gran atractivo turístico, con un centro histórico plagado de edificios de madera muy bien conservados, y famoso por sus duros inviernos en los que la temperatura puede bajar hasta los 40 bajo cero. Hemos aprovechado la parada para dar un paseo y nos ha pillado la lluvia, algo que ha sido refrescante en un día nublado y muy caluroso. Tras un pequeño almuerzo, hemos puesto rumbo a Trondeim.

 

A media tarde hemos llegado al hotel, y para mi sorpresa, es el mismo hotel en el que vivimos Torleiv y yo durante el campeonato de Noruega 2015, un torneo que me trae pocos gratos recuerdos sobre el único evento en mi carrera en el que me he visto obligado a retirarme y que se convirtió en mi último campeonato de Noruega.

Røros

 

La mañana de lunes la hemos dedicado al turismo. Trondheim es una ciudad muy bonita a la orilla del río Nidelva y con un importante campus universitario. Es una ciudad con mucha historia y su historia está estrechamente unida a la de Noruega. Su catedral, Nidarosdomen, es la una de las más importantes del norte de Europa y el peregrinaje a esta joya arquitectónica ha existido cientos de años. El primer rey noruego que unifico y cristianizó el país esta enterrado en este edificio. Además tiene lazos históricos con el peregrinaje a la catedral de Santiago de Compostela. Nuestra visita a la catedral, guiada por un joven noruego, ha sido toda una experiencia que recomendamos a los que paséis por esta ciudad.

 

A las cuatro me ha recogido Andreas Broen Gulaksen, un jugador del club de Nidaros, el más joven de los clubes de Trondheim y el que administra el campo de Klæbu. Tanto el club como el campo son proyectos innovadores. El club ha nacido de una escisión del club más antiguo de Trondheim en la cual han estado involucrados una pareja de hermanos que han visitado el Open de España, Sigrid Sandum se ha creado su propio club y ha dejado a Ingar en el antiguo. No hay nada dramático en la decisión, simplemente una diferencia de ideas en lo que se refiere a como desarrollar un club y sus jugadores. Ambos estaban ya en el campo cuando hemos llegado Andreas y yo al aparcamiento de la instalación.

 

La visita ha constado de dos partes, la primera probar el campo, la segunda dar una pequeña charla a los miembros del club.


Trondheim
El campo es el primero de Noruega que está integrado totalmente en un campo de golf.  Utiliza las mismas calles, con diferentes salidas, y pueden jugar grupos de golf y disc golf. Verdaderamente interesante a nivel diseño. Al ser un campo de golf, tiene calles muy abiertas y largas, aunque no exentas de dificultades técnicas como OBs que utilizan fairway, rough y semi-rough. El campo lleva abierto desde Mayo y es el más nuevo de los más de 200 campos del país.

 

El recorrido es duro físicamente con muchos desniveles. En los primeros cuatro hoyos me he encontrado con el siguiente panorama: #1: 326 metros par 5 con un green en terraplén, pequeños y de complicado acceso; #2: 146 metros par 3, en bajada y con línea de izquierda a derecha; #3: 209 metros par 4, en subida y muy largo; #4: 346 metros par 5, en bajada con caída de izquierda a derecha y la calle plagada de OB, el hoyo más largo de Noruega, que tiene una campana en el medio de la calle para indicar al siguiente grupo que pueden lanzar su drive sin peligro. Cuatro hoyos, un par total de 17 lanzamientos, verdaderamente duro. Poco apto para principiantes, pero muy bonito para jugadores más experimentados. Hemos jugado sin estrés y pasándolo verdaderamente bien en una tarde soleada y calurosa. Nos ha dado tiempo a probar los primeros once hoyos y he terminado en par, algo que no esta nada mal para este campo, que me ha dejado con ganas de volver.


El resto de la tarde lo hemos utilizado  en una de las salas de las instalaciones, en la que he compartido con los socios del club mis ideas y experiencias sobre el entrenamiento en el disc golf, el desarrollo técnico y táctico de un jugador y, sobre todo de los métodos que utilizo para controlar el estrés durante la competición. Al final hemos hablado sobre club, su corta historia, y sus muchas ideas sobre lo que debe de ser un club y las obligaciones y derechos de sus socios.  Nidaros es un club ambicioso, empezando por su cuota de socio que es de 150€ anuales, una de las más altas de Noruega. La cuota incluye, entre otras cosas, el juego gratuito en su campo, única y exclusivamente abierto a sus socios, lo que significa que para que un discgolfista de otro club lo pruebe, tiene que hacerlo con una invitación especial y acompañado de un miembro de la directiva. El primer gran proyecto del club es albergar el campeonato de Noruega 2020, que se celebrará a principios de Agosto. Estoy seguro de que va a ser todo un éxito.


Gracias a Nidaros DiscGolfKlubb por brindarme la oportunidad de probar su campo y sobre todo a Sigrid, Andreas, Magnus, Vegard y como no Ingar, que aunque no es socio del club, también me ha acompañado en una ronda muy divertida. 

Aquí os dejo un pequeño video de YouTube con imágenes del viaje y, como no, de la ronda en el campo de Klæbu.



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