Un torneo visto desde dentro: Oslo Open 2017 (VIII) – análisis


Ya han pasado un par de días y he tenido tiempo para revisar mi juego durante el torneo. Hoy, además, estoy de aeropuertos y tengo tiempo para hacer cálculos y analizar resultados.

Esta es, en mi opinión, la parte más importante para desarrollar y mejorar mi juego, y es aplicable a cualquier jugador y campo. Unas veces es fácil hacerlo, sobre todo cuando se ha hecho un buen resultado, y otras, si el torneo no ha salido como se esperaba, bastante más difícil. En este caso no tengo ningún problema, estoy relativamente contento con mi juego y además a estas alturas de mi carrera, lo hago por curiosidad y para aprender más sobre el juego.

Para esta tarea he utilizado mis propias estadísticas y las de Disc Golf Metrix, una aplicación que está cambiando el mundo del disc golf y que permite ver las estadísticas de los jugadores hoyo por hoyo.

El campo ha sido rediseñado con pares muy severos, sobre todo en los hoyos largos, algo que ha manipulado mentalmente a los jugadores de nivel medio/alto, siempre acostumbrados a terminar sus torneos con totales muy por debajo del par del campo.

Mi primera impresión, y sin controlar cifras, es que he jugado bien en los hoyos de distancias más estándar, y que ha sido en los hoyos largos en los que he perdido lanzamientos con respecto a el resto de los jugadores de buen nivel.

Al repasar mis resultados he observado inmediatamente que mi sensación es correcta y que ha sido en esos hoyos en los que he tenido dificultad. Según Disc Golf Metrix, los seis hoyos más difíciles del campo son, ordenados por dificultad de mayor a menor, #8, #15, #1, #11, #5 y #6. En los cinco primeros he terminado con una media por encima del par del campo, y en el #1, #5 y #11 mi media a superado la del torneo.


Mis peores hoyos, hablando estadísticamente, han sido el #1 y el #5, en los que he terminado por encima del par del campo y de la media de los jugadores. El pero ha sido el #5 en el que he fallado desde el tee tres de cuatro veces. El #1 ha sido otra cosa, ya que en el he anotado un 8 en la primera ronda, una anomalía que afecta mucho una media que, de otra forma, habría estado por debajo del torneo. El denominador común en estos hoyos ha sido el error en el primer lanzamiento desde el tee.

El #11 ha sido un problema no tanto desde el tee, pero en una aproximación corta en el segundo lanzamiento, con una longitud intermedia que no he entrenado.

En el #8, el hoyo más difícil del campo, he acertado tres de cuatro drives desde la salida, algo que está bastante bien. Mi mejor media posible ha sido siempre par, ya que con el último diseño me es imposible llegar al green en menos de tres lanzamientos, lo que me deja con muy poco margen tanto desde el tee como dentro del green. Mi media ha sido bastante más baja que la del torneo en general y tras mi análisis considero que este hoyo ha sido bueno, ya que la única alternativa hubiera sido una perfección difícil de conseguir bajo la lluvia de la mañana del domingo.

En el #15 he necesitado una ronda para encontrar la estrategia correcta y solo la mala suerte ha evitado que anotase par en las tres últimas rondas.

El #6 ha sido un hoyo en el que tenía la estrategia muy clara y en el que he jugado a la perfección teniendo en cuenta que el birdie es una imposibilidad para mi a esta altura de mi carrera. Aún así, mi media ha estado muy por debajo de la del torneo en este hoyo.

Mi media en los doce hoyos restantes ha estado por debajo de la del torneo y, en la mayoría de los casos, también de la del par del campo.

Revisando lo que ha sucedido tengo clara mi interpretación. He entrenado varios días sin ver las líneas de los outs, y eso ha supuesto un problema. Únicamente el último día, la mañana del viernes con Anders, he visto las calles por completo y no ha sido suficiente para afinar desde el tee. He tenido que ajustar entre rondas y eso me ha costado lanzamientos y penalizaciones. Debería de haber utilizado más tiempo en el campo la última jornada de entrenamiento, pero eso es algo un poco complicado por razones de tiempo.

La mayoría de mis fallos más serios han sucedido desde el tee y siempre en los hoyos en los que la calle dejaba pocas opciones a los jugadores sin un drive descomunal. No he tenido confianza suficiente en esos hoyos por falta de entrenamiento específico en esas mismas calles y he tenido que mejorar a base de fallos. Esa falta de confianza me ha hecho dudar de mi estrategia en esos hoyos y en algunos casos he cambiado de táctica en el hoyo, algo en general nada bueno.

Mis cifras indican que he hecho un mejor torneo que el Maigolfen de hace unas semanas. En un campo muy largo y en el que, para mi, predominan los drivers, he acertado en un 84% de mis drives y lanzamientos con ese tipo de discos. En el apartado de las aproximaciones y los midrange, mi funcionamiento ha sido bueno también con otro 84% de acierto. Los putts han sido, salvo un par de excepciones bajo la intensa lluvia del domingo, muy buenos, como indica un porcentaje de acierto del 91%.

He tenido también hoyos muy buenos y uno perfecto. En el #3 he anotado 4 birdies consecutivos, algo que solo ha sucedido en tres o cuatro hoyos y con dos o tres jugadores.

Mientras jugaba los hoyos con más vegetación y más estrechos he pensado que debería de entrenar en algún sitio menos llano y con más árboles. Tras analizar mis resultados veo que en ese tipo de hoyos he funcionado muy bien tanto desde el tee como en la calle. De todas formas y por variar mi entrenamiento, he decidido encontrar una zona verde con esas características y cerca de mi apartamento para generar más presión en mis lanzamientos.

Ahora mismo no sé dónde jugaré mi próximo torneo. Tengo ya varias alternativas en mente, una de ellas el campeonato de Noruega en el campo de la ciudad natal de Torleiv. La República Checa tampoco suena mal. Además el torneo que me ha recomendado Jostein Håland, y en especial el campo en el que se disputa, es otra alternativa muy atractiva.

Estos días los pasaré en España diseñando otro campo, o sea que tengo la agenda llena de aquí a las vacaciones en la Costa Tropical, pero es posible que nos acerquemos hasta Oviedo para que los niños asistan al Campus del Real Oviedo y no descarto jugar rondas en los campos de la ciudad. 


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Para finalizar este rollo, aquí os dejo un clip de las aproximaciones del grupo de Anders Haugen, en el que también jugaban Jostein Håland y Anders Danielsen, un trío de campeones de Noruega de disc golf. Como podéis observar ha brillado el sol, pero el viento ha complicado mucho el juego.


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