Un torneo visto desde dentro: El Europeo EDGC2021 – Cuarta ronda

Nuestra categoría ha jugado temprano la última ronda, y sobre las diez de la mañana ya estábamos saliendo en el primer hoyo. Vere me ha preguntado si quería que hiciera de caddy, algo que me ha parecido muy bien. Vere es un jugador inteligente y positivo que, por lo menos a mi, me genera tranquilidad y sosiego. También nos ha seguido Yoya, Manolo y Fede, que ha tenido la amabilidad de anotar los resultados en U-Disc Live para todo nuestro grupo. 

Para la ronda final he tenido de compañeros a los alemanes Klaus Kattwinkel y Oliver Möllemann, y el checo Daniel Vecer un jugador de alrededor de los dos metros de altura. Una verdadera montaña que me ha impresionado por su su gran potencia, buena técnica y gran serenidad.

Me he puesto a la faena sin otro objetivo que jugar bien, divertirme y siempre siendo consciente de podía de disfrutar de Vere como caddy y compañero de ronda. En el primer hoyo he notado que los putts no eran de la calidad del día anterior, pero me he armado de paciencia y he procedido a completar de la mejor manera un nuevo día en la oficina. 

He anotado cuatro birdies en los primeros nueve, he fallado un putt muy corto en el #8, pero me he recuperado inmediatamente con un birdie en el #9, el hoyo en el que había anotado un doble bogey en la jornada anterior. 

En el nueve trasero he anotado tres birdies más, y el más crucial ha sido el del #18, en el que he pateado desde unos 11 metros tras un desafortunado drive y una buena aproximación. No he sentido presión el putt, algo que se debe a mi estrategia de juego, ya que en ningún momento del torneo he sabido en que posición estaba yo, mis compañeros de grupo o el resto de la categoría. Esto suena un tanto curioso, pero a mi por lo menos me funciona muy bien, juego siempre sin frenos pero calmado, y siento muy poca presión. 

Mi último putt ha significado que he empatado con el austríaco Otfried Derschmidt en una cuarta posición que me ha dejado muy contento tras un inicio de torneo nada fácil. El podio ha estado compuesto por los suecos Richard Kappling y Jonas Hälleblad y el francés Mehdi Boukarabila ya conocido entre los españoles tras su participación en el Open de España. Para mi personalmente la victoria de Kappling ha supuesto una gran alegría, Richard es un jugador con el que he compartido muchas rondas a lo largo de mi carrera, un excelente discgolfista y una gran persona, educado, agradable y espléndido, todo un señor. 

Tras la ronda nos hemos ido al restaurante para disfrutar de nuestra nueva tradición, café y tónica, algo que echaré de menos en mi vuelta a Oslo y que espero poder repetir con Vere cuando nos veamos en España.

El resto de la mañana hemos seguido la ronda de los Open en Franz Ferdinand. Las medallas estaban prácticamente decididas y las batallas se han librado entre el finés Niklas Anttila y el sueco Linus Karlsson por el oro, y el otro finés del primer grupo Joona Heinänen y el checo jakub Semerad y el sueco Henric Hagman por el bronce. Ha sido verdaderamente impresionante ver a estos jóvenes jugar en un campo de semejante longitud y dificultad. Todos ellos tienen drives poderosos y controlados, juego de calle fino y putts impresionantes. El discgolf ha mejorado increíblemente en los últimos años, y los primeros grupos de la última ronda del Europeo han sido claros exponentes de este desarrollo.

Al final las batallas han sido decididas por la mínima. Anttila ha ganado a Karlsson por un lanzamiento, mientras que Heinänen ha hecho lo mismo con Hagman y Semerad, empatados en cuarta posición. Esta vez Lizotte no ha estado a la altura y ha terminado en una séptima posición, empatado con Øyvind Jarnes, el noruego que sale trabajando en el campo de Sula en mi video de este verano. Otro que seguramente ha terminado decepcionado ha sido Seppo Paju que ha terminado en una decimooctava posición. Es posible que este halla sido el torneo del cambio de guardia entre los campeones de los últimos años y los nuevos héroes como Anttila y Karlsson. Está por ver. 


La última cena ha sido en el mismo restaurante de la tarde anterior. Gran ambiente de nuevo, con nuestros malagueños como siempre en forma y con mil historias que contar. Yo he repetido menú por tercera noche consecutiva, y he disfrutado de mi último gulasch de caza en mucho tiempo. Tras la cena nos hemos despedido, mi vuelo de vuelta a Oslo ha salido temprano, Yoya y Vere han tenido el suyo por la tarde y Manolo y Fede han puesto rumbo al Europeo por equipos en Croacia, un evento que ha sufrido la retirada de Finlandia y Eslovaquia en el último momento. 

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