Más disc golf en la prensa de Oviedo

El siguiente artículo ha sido publicado en el Diario La Nueva España esta mañana (suplemento estival, contenido exclusivo para suscriptores digitales).

A golpe de frisbee

Oviedo cuenta con los dos únicos campos del país de disc golf, una disciplina aún minoritaria pero que gana adeptos en la región gracias al empuje de Carlos Río, un asturiano afincado en Oslo.


Oviedo, José M. REQUENA. A finales del próximo mes de agosto se celebra en Finlandia el Campeonato de Europa de disc golf, uno de los deportes recientes más pujantes del panorama internacional. Y Asturias es una potencia en él.

La región aportará los tres representantes que competirán en el campeonato defendiendo los colores españoles: Miguel Caparrós, en categoría Open; Carlos Ortega, en sub-18; y Carlos Río, en Gran Master (mayores de 50 años), donde defiende título.

Precisamente fue Río, actualmente afincado en Oslo, quien trajo el disc golf a España, tras interesarse por él, casi de casualidad, hace más de 30 años. Río comenzó a jugar y a vivir este deporte desde dentro antes de exportarlo a su lugar de origen. Fue en 2012, siendo ya una figura internacional del mundo del frisbee, cuando plantea al Ayuntamiento de Oviedo la posibilidad de construir un campo en el Parque de Invierno para poder practicar este díscolo deporte. El consistorio acepta y solo un año después insta a Río y a su equipo a crear otro campo más, este en el Parque Purificación Tomás.

Es en esos años cuando nace el Disc Golf Club Oviedo, en el que se forman los sucesores de Río. "Tenemos gente de todas las edades y de ambos sexos. Padres que vienen con sus hijos, abuelos... De los 8 años a más de 70", explican los hermanos Fernando y Raúl López-Cancio, miembros de la directiva del club y de la Federación Española de Disc Golf.

"Es un deporte muy fácil de jugar, de hecho, el primer día que alguien coge un disco ya puede terminar el recorrido, con más o menos lanzamientos", explica Raúl López-Cancio, a lo que su hermano Fernando apostilla: "además engancha mucho, precisamente por ser tan fácil de empezar a jugar, sin necesidad de una preparación previa".

Para jugar, únicamente se necesita un frisbee, que se puede adquirir a partir de 10 euros.

Los jugadores del club se reúnen en uno de los dos campos que hay en la capital del Principado, únicos existentes en España, para entrenar pero, sobre todo, "para pasar un buen rato, este deporte tiene un gran componente social", asevera el más joven de los López-Cancio. El hecho de pasear por el parque, de hoyo en hoyo, aprovechando el buen tiempo, es aprovechado por los deportistas para charlar y confraternizar.

De hecho, la creación de este campo supone un turismo activo reseñable para la ciudad. "Cuando organizamos algún campeonato, como el Open de España, el pasado febrero, vienen deportistas de una decena de países que aprovechan para conocer y disfrutar de la región", explica Raúl López-Cancio. Además, un deporte con tal cantidad de deportistas en el norte de Europa, condiciona muchos de sus viajes, para venir a practicar el disc golf en su periodo vacacional, en un campo que es muy apreciado por los extranjeros.

Desde el club y la federación se organizan numerosos eventos para dar a conocer el deporte, sobre todo a los más pequeños, buscando encontrar a nuevos jóvenes que puedan continuar con el legado del disc golf.

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