ADGI 2015: el campeonato desde fuera (pero dentro)

Preparando tarjetas
Este es el relato de Fernando, que durante el torneo se dedicó exclusivamente a organizar y solo tuvo la oportunidad de competir en las parejas del domingo. Sin el, el torneo no hubiera funcionado de la misma manera.



Ya había participado en la organización del II Campeonato de España de Disc Golf y conocía el trabajo que conllevaba organizar un torneo de este tipo; pero sin duda la organización de este torneo (el Asturias Invitational Disc Golf 2015) fue algo más dura, pero eso sí, más gratificante y dejando unas mejores sensaciones.

En mi caso, jugador esporádico, mucho más estos últimos seis meses debido a diferentes lesiones y “cúmulo de trabajo” (¡excusas!) no me costó tanto la decisión de no participar en el torneo. De esta forma pude ejercer un poco de “chico para todo” (para casi todo) y pude estar pendiente de las posibles incidencias del torneo;  tan pronto concedía una entrevista a TVE, como iba raudo y veloz a “La Florida” a comprar papel higiénico (eso si, extrasuave, que se trataba de un torneo internacional).

En mi labor organizativa, los días de torneo, he contado con la ayuda de Jorge Valdés, que además de cámara, colaboró en todo lo que aconteció sábado y domingo; compartimos las ganas de competición en alguna ocasión, pero en otras (domingo por la mañana) tampoco lo echamos tanto de menos.

Respecto al torneo, tal y como yo lo pude ver, desde una óptica de no participante pero a la vez
dentro de la organización fue increíble, y una experiencia inolvidable.

El viernes por la mañana, en el momento de la inauguración del Campo Purificación Tomás por parte del Concejal de Turismo, pude conocer a los primeros jugadores extranjeros que empezaron a llegar a la ciudad y a conocer el campo. De tarde, después de los últimos retoques organizativos y en un “marco incomparable” como es el Auditorio Príncipe Felipe se llevó a cabo la reunión de jugadores.

En este momento me empecé a dar cuenta de la magnitud del torneo que se iba a disputar ese fin de semana. Todos los jugadores delante de los tres organizadores (Carlos, Raúl y yo); todos entusiasmados, preguntando, aportando, …  empezaba a producirse la comunión (sin ninguna hostia) entre los jugadores locales y extranjeros; al final de la reunión (después de dos intensas y entretenidas horas) guié a Carlos y a parte de los jugadores extranjeros de cena a “El Antiguo” en Oviedo. Aunque por el camino preguntaban por “paella” y por “flamenco” me consta que no echaron de menos esa noche ni el baile ni ese tipo de comida. Lo primero (el baile) no era posible porque ni estaban en el lugar apropiado, ni era el día adecuado (había que descansar) y la idea de lo segundo (paella), tras la degustación de nuestra maravillosa gastronomía astur, se difuminó pronto de la cabeza de los comensales.

Vere y Fer y su versión del himno del club
Las rondas de juego del sábado y del domingo fueron muy entretenidas; del aspecto técnico no voy a hablar puesto que Carlos lo ha comentado de manera brillante (¡muy bien hecho!). Aunque el sábado por la mañana me fue imposible poder seguir  el juego, el sábado de tarde y el domingo ya tuve más tiempo para poder disfrutar del espectáculo del torneo; un espectáculo tanto en lo que respecta al “halo” (¿publicidad?) de la competición (seriedad, tensión, concentración, presencia de público …) como del nivel de los jugadores.


La espicha muy entretenida. Momento de nuevo para convivencia de jugadores y para la degustación de nuestra gastronomía. La sidra parece que gustó pese a las advertencias de que la bebida no gustaba a los extranjeros. Nos consta (por las fotos) que gustó a más de uno, aunque sabemos que uno de ellos no volverá a beberla en tiempo. El momento “Rey del putt” (himno del club de Oviedo) muy bueno, con la petición de los jugadores foráneos del “bis”, que gustosamente Vere (uno de los cracks o máquinas del torneo) llevó a cabo. Como buen anfitrión me quedé hasta que marchó el último invitado de la Casona (¡¡todo por el disc golf!!). Jorge también estuvo ahí.

El domingo por la tarde Jorge y yo pudimos participar en el torneo de parejas en el Parque de Invierno (ya teníamos algo de gusanillo después de ver lanzar tantos discos). Una desgracia para Natalie … , mi pareja de ronda, que tuvo que convivir con mi “espectacular” juego; pero la parte de diversión estuvo plenamente cubierta en nuestro grupo.

La entrega de trofeos otro momento inolvidable, reinando el buen ambiente que se mantuvo en todo momento en el torneo.

Ya ha pasado una semana desde ese momento y desde el día en que finalizó el torneo (y pese a las ganas de descansar después de tres semanas de trabajo) y hasta el día de hoy no han desaparecido las ganas, las ideas, los proyectos, para intentar que el disc golf crezca cada vez más. Algo que no tengo ninguna duda de que va a pasar.  Hay que agradecer a todas las personas que nos ayudaron, que no son pocas y que no nombraré para no olvidarme de alguno, pero que estuvieron ahí en todo momento, siendo absolutamente necesarias para el buen fin del torneo. A todas ellas muchas gracias y estoy seguro que en poco tiempo volveremos a pediros ayuda.

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